Feng Shui El arte de la Armonia
El objetivo del Feng Shui
Es hallar la forma de que vivamos en armonía con aquello que nos rodea. Nuestra sociedad poco o nada tiene que ver con la de la China que alumbro este arte milenario.
Nuestro contacto con la naturaleza se reduce, en muchos casos, a los parques que hay en nuestras ciudades, a los arboles que decoran nuestras calles y a las aves que viven en sus copas.
llevamos un ritmó de vida que nos impide poder abandonar la ciudad por un periodo prolongado disfrutar de la tranquilidad del mundo rural. Estamos expuestos, cada vez con mayor intensidad a la polucion y al ruido de las obras y el trafico. Ante esta situación, nuestro hogar se convierte en el refugio donde encontrar el sosiego necesario para compensar el estrés de la vida cotidiana, en un remanso de paz en el que recargamos de vitalidad.
Puede resultar extraño que podamos adoptar un método tan antiguo a nuestras necesidades, sobre todo al tener en cuenta que extrae sus fundamentos de la observación de un entorno natural que se ha trasformado de manera radical.
Sin embargo si es posible. Las montañas y los ríos pueden convertirse en edificios y calles que recogen toda la simbologia ancestral de la que sirve el Feng Shui para encontrar el mejor lugar para nosotros en el universo.
El fluir de la energía
La energía se distribuye a través de las puertas, ventanas pasillos y las escaleras, que condicionan su entrada y salida de una habitación. La clave reside en que sepamos ayudar a fluir, con el objetivo de que no se bloquee y perjudique nuestra salud , creatividad o trabajo. En un lugar en el que la puerta y las ventanas no están enfrentadas, la energía se desplazara de forma suave y positiva por todo el espacio.De esta manera , el movimiento se asemejara al de una brisa suave o al de un arroyo y fomentara el equilibrio y la creatividad.
Todo en Orden
Si cada elemento del hogar esta ubicado correctamente, nos trasmitirá tranquilidad.
Si queremos que alguien venga a visitarnos, tenemos que invitarle y si ademas, deseamos que vuelva, tendremos que tratarle bien. Este sencillo principio es el que debemos aplicar a nuestra elección con el CHI
Lo primero que ve una persona que viene a nuestra casa es la puerta de entrada. Esta representa el limite entre el mundo exterior .
Yang, y el interior, Yin. Acota nuestro espacio vital y nos permite disfrutar de intimidad al erigirse en obstáculo para la intromisión de extraños. La decisión sobre quien puede rebasar o no esa barrera solo nos compete a nosotros.
Se trata del primer elemento con que se topa quien viene a visitarnos y de su estado dependerá la imagen que vamos a proyectar hacia lo exterior. Imaginense que un compañero de trabajo le invita a almorzar y cuando llega a su casa se encuentra con que la puerta del domicilio esta en unas condiciones pésimas: no tiene numero, el timbre no funciona, la madera esta astillada... Seguro que lo primero que le vendría a la cabeza seria que el interior debe estar, como mínimo , en las mismas condiciones. Esta impresión le impedirá disfrutar plenamente de la velada.
La energía positiva
Un camino bien señalizado que conduzca hacia la entrada, una puerta bien cuidada, con un felpudo bonito que de la bienvenida y un timbre con sonido agradable, predisponen a entrar en ese lugar con buen estado de animo.
Es fundamental que el acceso a nuestro hogar este limpio, porque la falta de higiene, psicologicamente, crea confusión, cansancio y miedo. Las plantas colocadas a la entrada nos ayudaran a que la energía que entre en la casa sea positiva.
Un hogar tranquilo
La puerta simboliza las energías intermedias de la tierra, y representa la transición entre el Yang, la actividad diaria, y el Yin, la tranquilidad del hogar. Al igual que con nuestras amistades, para lograr que el Chi entre en nuestra casa tenemos que invitarle a pasar, cuidando el aspecto de la entrada principal.
La entrada principal contribuye el inicio, la afluencia de oportunidades, la abundancia de energías positivas y el fortalecimiento de nuestras aptitudes. De hecho, la tradición oriental contempla el ritual de quitarse los zapatos antes de entrar en casa como modo de dejar afuera los problemas.
Esto es equiparable a la costumbre occidental de limpiarse la suela de los zapatos en el felpudo, de este modo, descargamos nuestra mente de las tensiones del día y evitamos que las energías negativas traspasen el umbral de nuestro hogar.
Algunos consejos para convertir la entrada de la casa en un buen filtro que solo deje pasar el Chi:
Las llaves tienen que abrir con facilidad y la puerta no debe estar descolgada ni chirriar, pues lo contrario simbolizaría dificultades para comenzar proyectos.
Ademas, el angulo de apertura debe ser amplio (a poder ser, superior a los 90 grados) para así enfatizar el mensaje de bienvenida y de calidez.
No menos importante es el sonido del timbre, que ha de ser suave para evitar sobresaltos a los habitantes de la casa.
El recibidor
Traspasada la puerta, el siguiente espacio que encuentra la energía es el recibidor. La ideal es disponer a la derecha (para los diestros) un lugar donde depositar los accesorios.
Si una persona entra a nuestra casa y encuentra un perchero en el que dejar la chaqueta, la mochila o el paraguas, aumentamos la sensación de acogida.
Es recomendable que el mobiliario colocado en el recibidor no presente aristas en el angulo recto que apunten hacia la puerta, sino que tengan los cantos redondeados.
El olfato
Para el Feng Shui, los aromas son conductores de la energía. Su presencia es mas sutil que la de los objetos y puede evidenciar aquello que queremos ocultar .
Aunque resulte una obvie dad, es fundamental que el recibidor huela bien. El olfato es el sentido que mas influye sobre la percepción que tenemos del entorno. Su influencia se observa claramente sobre el gusto (si nos tapamos la nariz perdemos la capacidad de saborear la comida). El olor nos puede retrotraer a periodos de nuestra infancia que creíamos olvidados.
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