LOS SEIS IMPEDIMENTOS BÁSICOS DENTRO DE NOSOTROS QUE OBSTACULIZAN EL PLENO DESENVOLVIMIENTO PERSONAL


Los seis impedimentos básicos dentro de nosotros que obstaculizan el pleno desenvolvimiento personal

Ocúpate de ti mismo más que de otra persona y pon en acción, a pesar de todos los impedimentos, lo que consideres correcto.
Así de simple es esto. Uno necesita solamente actuar y verá la vida de otra manera completamente distinta. ¿Por que no sucede así más a menudo? Porque siempre es más fácil rehusarse a encontrar la solución, hablando en términos generales, que transformarla, una vez encontrada, en un hecho. La forma más segura de evadir una solución es no buscarla.
    Por eso tantas personas viven con problemas que podrían haberse solucionado sin grandes dificultades desde el principio. 
¿Pero qué hacen las personas en lugar de eso?
Dicen: "¿Y qué? Ya pasará" o "Tengo tanto que hacer que no puedo ocuparme de boberías como éstas"; falta de tiempo, exceso de trabajo y consideración con los demás . Estas son las disculpas preferidas para rehusarse a enfrentar los problemas personales hasta que, con el paso del tiempo, éste último crece tanto que llegan a regir nuestra vida.
   Somos incapaces de encontrar soluciones para nuestros problemas, cuando éstos aún tienen una solución fácil. Si finalmente nos aplastan, relegamos la responsabilidad en los demás. 

   El primer paso que podemos dar es ocuparnos de los seis impedimentos dentro de nosotros, que nos dificultan hacer algo más por nuestra felicidad, en lugar de esperar que ocurran milagros que los otros deben llevar a cabo.


1.- Delegamos nuestra responsabilidad sobre otros en lugar de asumirla.

      Es mucho más cómodo delegar desde el principio la responsabilidad sobre otros. De este modo, más tarde tenemos una coartada convincente para justificar nuestro fracaso en caso de que no lleguemos muy lejos. 
   Así que el buscar a tiempo un responsable para todo, se ha convertido en el juego preferido de la sociedad; buscar a cualquier otro con tal de que no sea uno mismo:

* Los médicos están obligados a ayudarnos, aún cuando nosotros durante años y años hemos arruinado nuestra salud.

* El estado debe proporcionarnos seguridad social y bienestar. Y, de ser posible, sin ocasionarnos molestias.

*   Incluso la planeación de nuestras vacaciones la dejamos en manos de una agencia de viajes, para no tener que ocuparnos de los realmente nos brindaría descanso.

*   Compramos miles de cosas sin las cuales igualmente podríamos vivir. Pero debemos poseerlas simplemente porque otros también las poseen. Si eso no está en nuestras posibilidades económicas, cargamos con créditos y a lo largo de años nos hacemos dependientes de los prestamistas. Delegamos sobre ellos la responsabilidad de nuestro deseo insaciable de bienestar. 

   ¿Y como es que llegamos tan lejos? Es porque no podemos decidirnos a asumir la responsabilidad por todo lo que deseamos y hacemos: nosotros y nadie más, hasta las últimas consecuencias.

   Esto es algo comprensible para el que se da cuenta de que él - y únicamente él - puede encontrar la solución para todos sus problemas. Lo que el resto de las personas ofrecen es sólo un reemplazo temporal, cuyo precio, a la larga, no está en proporción aceptable con el beneficio esperado.


2.- Creemos más en otras personas que en nosotros, porque no reconocemos lo adecuado.

   Grupos de personas intentan constantemente hallar a alguien que les indique la dirección. Ellos no se consideran capaces de encontrarla. Dicen: "¿Cómo podría hacerlo, si soy únicamente una persona trabajadora sin importancia?" o "Me junto con personas inteligentes que deberían saber". Como si los más listos fueran también más capaces de llevar una mejor vida que los menos listos.
   Cuando los buscadores desamparados reciban un mensaje que les indique: "Vayan a la izquierda, allí está su meta", ellos irán para allá, Claro que la harán despues de haberse asegurado de que están acompañados por más gente, ya que el destino compartido les parece más fácil de enfrentar.
   Cuando la marcha se les hace demasiado pesada, buscan un poste que les indique el camino más cómodo. Al ver que ahí está anunciado: "El camino a la izquierda es incorrecto, deben ir a la derecha, allí está su salvación "lo seguirán de buena gana.
Su agradecimiento es tan grande que uno podría enviarlos a cualquier parte. Están complacidos con eso, porque no saben adónde quieren ir en realidad.
   
   El que se deja guiar por otros de esa manera, jamás podrá llevar la vida que quiere, ya que para todo lo que desea debe preguntarse:" ¿Qué dirán los demás acerca de esto?" Si existe la probabilidad de que a ellos no les guste reprimirán sus deseos más íntimos y sus necesidades más naturales, Incluso puede ser que en algunos casos desarrollan un sentimiento de culpabilidad por el simple hecho de tener tales deseos y necesidades, ya que les han impuesto ver como incorrecto todo lo que los demás no toleran.
   Sin embargo, no existe nada ni nadie que pueda impedirle seguir su camino, siempre que, por supuesto, domine el arte de hacerse independiente de los demás.

3.- La Hipocresía por complacer a los demás nos lleva al punto en que nuestros verdaderos sentimientos se atrofian cada vez más

   El disimulo de los sentimientos es uno de los obstáculos que impiden que nos comportemos como quisiéramos comportarnos. Esto no sólo interfiere en nuestra relación con las personas: nos origina constantemente conflictos con nosotros mismos.
 Por lo común hablamos de "nuestros sentimientos" e ignoramos por completo qué es lo que se oculta detrás de esta expresión:

* Están en primer lugar los sentimientos verdaderos. Esto ya es una denominación problemática, porque la mayoría de la gente hace rato que no distingue cuáles sentimientos son "verdaderos y cuáles no.
   
*     Existen sentimientos que las normas sociales permiten exteriorizar y otros que deben ser reprimidos para no causar escándalo en el entorno social.

* Muchos sentimientos ni siquiera los experimentamos. Los fingimos para adaptarnos al estado de ánimo general o para, al aparentarlos, caer bien al resto de la gente.

*   Hay sentimientos que no son más que una maniobra táctica que debería impresionar a los demás o hacerlos dóciles bajo nuestra influencia.

*   No debemos pasar por alto el hecho de que no pocas veces nos evadimos en el mundo difuso de los sentimientos, únicamente para huir por un rato del mundo prosaico de la realidad.


4.- No estamos dispuestos a defender nuestro derecho de ser felices ni de desenvolvernos en el plano personal.

   El maravilloso mundo de la felicidad seguirá siendo para nosotros mero sueño si no luchamos constantemente por él. Muchas personas están dispuestas a arriesgarlo todo por otros: toda su energía, fantasía y salud. Hacen varios sacrificios, no sólo físicos, sino hasta llegan a renegar de lo que más quieren.
   Pero cuando se trata de uno mismo - de su felicidad, de su libertad y desenvolvimiento personal- entonces se sientan a esperar. Su error fundamental: piensan que si luchan como locos , por la justicia en general, por la felicidad de la familia, entonces no hace falta hacer más nada por sí mismos.
   Todos nosotros tendemos a identificarnos con la comunidad hasta tal punto que creemos que el bienestar de la colectividad significa automáticamente también el nuestro. Más bien es lo contrario. Cuánto más nos sacrificamos para que, por ejemplo, la familia prospere, más escasa será nuestra posibilidad de desarrollo.
   Uno siempre puede decir: "estoy tan ocupada con los demás que no tengo tiempo para mí."
   Esto provoca el elogio y el reconocimiento de los demás, y en última instancia también compasión. Con esta autoafirmación temporal nos ahorramos el esfuerzo de hacer algo más por nuestro bienestar.
   El que se da por satisfecho con eso, por más que se le elogie, compadezca o se le ponga como ejemplo, no puede sentirse libre, pleno, feliz. Es incapaz de ganárselo y de defender lo que desea hacer. Cae en un circulo vicioso escogido por él mismo que le exige siempre nuevos sacrificios. Elimina los problemas del camino de los demás. De este modo sus planes crecen y crecen. Mientras más se acostumbran los demás a que alguien se sacrifique por ellos, más carga le echan. ¿Y acaso  le agradecen su esfuerzo? De ninguna manera. Se indignan si alguna vez él piensa en sí mismo y no cumple con sus exigencias cada vez más grandes.
   si usted no se conforma con la perspectiva de terminar un día exhausto y amargado, en un callejón sin salida, olvidado por los que lo utilizaron, atormentado por autoreproches tardíos, no le queda más que movilizar a tiempo sus fuerzas para el beneficio personal y defender sus ideas acerca de la vida, en vez de sacrificarse por los demás.


5. Dejamos que se atrofie el arma más potente que pudiera librarnos de la dependencia: la Fantasía.

   Para expresarlo con más claridad: el dicho de que "lo que es correcto para todos los demás, tiene que ser correcto para mí también", no es más que comodidad. En lugar de reconocer nuestros deseos e imponerlos, nos amoldamos a la generalidad. 
   Hay que reconocer que cada ser humano es único en su personalidad. ¿por qué no intentamos hacer lo mejor de esto? 
   Claro que es cierto que todos nosotros somos una aparte de la comunidad en la cual vivimos. Pero depende únicamente de nosotros lograr definir los límites dentro de los cuales podemos desenvolvernos sin impedimento y según nuestro criterio. Y esto empieza por el florecimiento libre  de nuestra fantasía.
   Usted cohibe el deseo de liberarse de la dependencia, a la cual los demás quieren someterlo, en vez de conservar y fomentar este deseo hasta que llegue a ser fuerte que lo impulse por sí mismo a la acción.
   En este mundo nada de lo creado por los hombres hubiera podido producirse, si alguien en algún momento no lo hubiera concedido, invocando toda la fuerza de su fantasía. Sin embargo, esta fuerza podrá desarrollarse únicamente si uno le da oportunidad para eso.  Una sola frase abre la posibilidad: "Para mí no hay nada imposible". El que sigue este principio, pone en marcha el motor que nos ayuda a alcanzar lo que otros consideran como inalcanzable.
   Así es cómo ha evolucionado el mundo desde hace miles de años. ¿Por qué usted y yo no podríamos transformar nuestro pequeño mundo individual con base en esta experiencia?
   ¿Pero qué hacemos en cambio?
Buscamos ejemplos ajenos, porque no podemos decidirnos a encontrar el modelo dentro de nosotros. En vez de desarrollar criterios propios para actuar, nos sometemos a los criterios de otras personas. Limitamos el desenvolvimiento de nuestra fantasía al decir: "Esto no puede ser. No soy capaz de hacerlo"
   Porque si no podemos imaginar que alcanzaremos más que el resto de las personas, no lo alcanzaremos. Voluntariamente nos sometemos las limitaciones de una vida mediocre y suprimimos el deseo de vivir de manera que la satisfacción sea plena. pero, además dentro de cada uno yace la fuerza de cambiar esta situación: sólo necesitamos aprovecharla.

6. La incapacidad de solucionar lo importante y descartar lo que no lo es 

   Lo que siempre nos confunde es la diversidad de ofertas, con las cuales el entorno social quiere seducirnos. Todo nos presentan como si fuera indispensable. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los casos los otros se benefician de ello. El verdadero significado de la mayor parte de estas ofertas consiste en el beneficio que los demás obtienen de ellas. para el resto de la gente, nosotros somos únicamente el medio para alcanzar la meta.
   El que acepta con los ojos cerrados el valor que otros le dan a las cosas, pronto no sabrá qué es lo importante para él mismo. 
   En cambio el que ha decidido por sí mismo cómo hacer su vida y qué es preciso para su felicidad, posee un criterio de valoración. Si alguien intenta presentarle algo como muy bueno, usando argumentos sumamente convincentes, no hace falta más que preguntarse: "¿Me sirve en la realización de mi meta o es algo sólo para los demás?" De este modo no desperdicia tiempo y energía en cosas insignificantes y puede dedicarse a las importantes.
   ¿Pero cómo podríamos resolver nuestros problemas, si no los tomamos en serio y no nos tomamos a nosotros mismos en serio?
   El que se deja llevar por los llamamientos, con los cuales los demás quieren convencernos de lo que parece importante, no debe sorprenderse si un dia se da cuenta de que ha desperdiciado inútilmente los tiempos más bellos de su vida.
   Ocuparse de cosas insignificantes es la escusa cómoda de muchas personas para aplazar lo que es importante. "Hoy, dicen ellos, tengo todavía miles de cosas que resolver, pero mañana lo hago". Motivados por el fuerte miedo desaprovechan muchas cosas y pierden de vista lo importante.
   Mañana: ésta es su gran esperanza. Ellos harán lo que no se decidieron a hacer hoy. Pero mañana ya es demasiado tarde para lo que hoy es importante. de la misma manera que muchas trivialidades jamás podrían compensar una sola decisión esencial. Por eso también tanta gente, que día a día cumple religiosamente con sus deberes, se sorprende de que existan personas capaces de alcanzar su meta con un solo hecho esencial  y casi sin esfuerzo. ¿Cómo consiguen eso? Muy simple: ellos han reconocido lo que es importante para ellos y no se dejan disuadir de la idea de llevarlo a cabo. 
   








    


   











   


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